noviembre 01, 2005

FOBIAS


Un sudor frío recorre la espalda , las manos comienzan a temblar y no hay forma de controlarlas; la mirada se nubla, la personsa tiene problemas para respirar, su ritmo cardíaco aumenta considerablemente. En verdad está fuera de control.

Esta no es la descripción de una escena sacada de un libro de terror; se trata de los síntomas reales de angustia que experimenta una persona frente a un estímulo fóbico. Si alguno le parece familiar, tenga cuidado, puede ser la manifestación de una fobia.

El miedo es una emocion primaria, al igual que el dolor, el amor y la rabia, y es algo natural en los seres vivos. Pero el temor natural no es un problema hasta que es definido como una fobia, que no es más que un miedo irracional ante un estímulo particular.

Las fobias no son nada nuevas, son tan antiguas como el hombre mismo. Se estima que el 8 por ciento de la población sufre este tipo de trastorno.

Tiene dos componentes: la parte sicológica (sensación de miedo con alta dosis de angustia) y la parte somática, que se manifiesta con los síntomas: palidez, sudoración, taquicardia, ganas de evacuar, tartamudez, entre otros.

Existen varios tipos de fobias: específicas, sociales y agorafobias.

Las más frecuentes son las de tipo específico, donde el estímulo fóbico es un objeto, animal o situación definida, como la claustrofobia (temor a espacios encerrados), acrofobia (temor a las alturas) o zoofobia (temor a los animales).

Los jóvenes profesionales entre 20 y 35 años, además de sufrir altos niveles de estrés, se ven sometidos a fuertes demandas de tipo económico, laboral y afectivo. En este caso el tipo de fobia que se presenta es la de tipo social. Estas no son más que la manifestación del miedo a ser desaprobado o rechazado por otros. A diferencia de las específicas, aquí aparece el público y, por tanto, son mucho más complejas. La motivación más profunda de la fobia social es la aversión a hacer el ridículo y su manifestación más frecuente es el miedo escénico o temor a hablar en público.

El otro tipo de desorden es la agorafobia –miedo a los espacios abiertos–, y se presenta a menudo como una complicación de otro trastorno de ansiedad denominado ataque de pánico. Esta situación se da con mucha frecuencia en ejecutivos y aparece asociada con altos niveles de estrés. Este cuadro a veces se complica porque la agorafobia, más que el miedo a los espacios abiertos representa el temor a encontrarse en un lugar donde no puedan ser rescatados: una cola, un centro comercial o una situación donde anticipen que les puede dar el ataque en presencia de otros.

Las fobias son muy frecuentes en personas con muchas responsabilidades, preocupadas sólo por la productividad o que tienen obsesión con la fama y el éxito y dejan de lado la vida. Junto con la presión económica y profesional están las demandas típicas, familiares, de tiempo, etcétera.

Las listas de clasificaciones de las fobias son muchas. Existen alrededor de 248 fobias reconocidas y algunas de ellas fueron recogidas en 1942 por Henry Jay, semiólogo francés. Las más comunes son las siguientes:

-Temor a los animales (zoofobia).

Cinofobia: miedo a los perros.
Entomofobia: miedo a los insectos.
Gelofobia: miedo a los gatos.
Ofidiofobia: miedo a las serpientes.
Muridofobia: miedo a los ratones.

-Temor a elementos o situaciones de la naturaleza

Acrofobia: miedo a lugares altos.
Agorafobia: miedo a lugares abiertos.
Aigmofobia: miedo a objetos puntiagudos.
Brontofobia: miedo a los truenos.
Claustrofobia: miedo a lugares encerrados.
Criptofobia: miedo a espacios pequeños.
Neofobia: miedo a lo nuevo.
Nictalofobia: miedo a la noche.
Tanatofobia: miedo a la muerte.

-Temor a las enfermedades (Nosofobia)

Algofobia: miedo al dolor.
Bacteriofobia: miedo a los insectos.
Cardiopatofobia: miedo a los infartos.
Fobofobia: miedo a la angustia.
Hematofobia: miedo a la sangre.
Misofobia: miedo al contagio.
Traumatofobia: miedo a los accidentes.



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