septiembre 07, 2006

EL OFICIO MAS VIEJO DEL MUNDO

La actriz Sandra Beltrán, la 'Diabla' en 'Sin tetas no hay paraiso', habla de cómo disfruta su papel. EL TIEMPO

Esta mujer interpreta la proxeneta más famosa de la televisión colombiana.

Se habla del oficio más antiguo del mundo pero pocas veces se menciona al chulo, al 'pimp', al alcahueta o al proxeneta. Están en películas, libros y en el oscuro mundo de la prostitución de cualquier rincón del mundo. Los hay también de todos los estilos: negros, blancos, chinos y arios, pequeños y grandes, flacos y gordos, calvos, con atuendos coloridos, joyas y dientes de oro, de todos los sexos: hombres, mujeres, gays y hasta travestis. Incluso hay hasta informantes de la policía, como el de pantalón botacampana y sombrero con pluma de Baretta.

Son exitosos, en apariencia, se mueven como pez en el agua en medio de la corrupción y sus 'empleadas' siguen atadas a ellos por algún secreto, deuda o por un vil chantaje. Este 'papel' ha estado casi siempre en manos de hombres, pero ellas también han encontrado su lugar y las hay de carne y hueso, como la madam de Hollywood, Heidi Fleiss, rica, poderosa y temida

Y mientras Colombia se rinde ante las tetas que 'facilitan' el camino al paraíso, uno de los personajes de la serie, Yésica, se ha convertido en la representante de estos 'empresarios' que sacan partido de las partes voluminosas del cuerpo de sus 'niñas' y en la proxeneta más famosa del país. Para esto tiene también lo que ofrece de sus amigas, tetas y nada de escrúpulos.

Ese fue el reto de Sandra Beltrán, ser una 'chula' de frases memorables como "Catalina, usted debería ponerse tetas", algo que le repite a su amiga para que por fin entre en el 'selecto' grupo de las prepago. Y mientras el escándalo ronda, las siliconas se rifan y en Pereira protestan contra una realidad televisada que tiene todos los acentos del país, Yésica se ha convertido en uno de los personajes clave de la historia y, paradójicamente, en uno de los más queridos por el público.

En la pantalla es pelirroja, de escotes profundos y moral a su antojo, pero en persona no es tan voluptuosa, tiene el pelo oscuro y es, como dicen las señoras, una mujer menuda que acepta sin problema haber pasado de talla 32B a 34B hace cuatro años. Pero ella no apareció de repente en la televisión y hoy, con una sonrisa en la cara, disfruta su primer protagónico desde que vino de Bucaramanga para dedicarse a la actuación y dejar atrás la comunicación social.

Ha estado en 'Padres e hijos', 'Rauzán', 'A dónde va Soledad', 'Francisco el matemático', 'Pecados capitales', 'La mujer en el espejo' y ahora en 'Sin tetas no hay paraíso'. Como ella dice, antes siempre tenía personajes blancos y "quería algo con otro carácter para demostrarme que podía hacer otros papeles", afirma consciente de que en el medio hay que competir con mujeronas y "ese tipo no lo tengo yo, además no revelo mi edad", agrega esta niña de 31 años.

Pero ese estilo sexy se cruzó por primera vez en su carrera en Pecados capitales, donde hizo el papel de una enfermera que le gustaría a cualquier paciente. "No creía que podía ser sensual y lo aprovecho. En Sin tetas lo gozo más", comenta. Y también se preparó mejor: ya conocía el libro cuando comenzó el rumor de la serie, presentó casting y se tiñó el pelo. Audicionó para ser Catalina y se vendó el pecho para lucir plana, pero llegó con aspecto de calentana mostrona y capul, y encajó en Yésica.

La sacó de la imaginación, de lo que le contaba Gustavo Bolívar, autor del libro, y de lo que dicen de esa especie de fenómeno social de donde salieron las prepago. "No he conocido a ninguna y menos a una proxeneta", asegura. Y sin adelantar nada, solo se atreve a decir que Yésica, la mujer arriesgada y de supuesto mundo, cambiará en los próximos días (la serie termina a finales de este mes) y seguirá sin escrúpulos, aunque infeliz y sola mientras tienta a más niñas que buscan cambiar su vida ya sea por necesidad o por amor a la plata. Porque aquí con escrúpulos no hay paraíso.

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